Deportación de guatemaltecos desde EE. UU. aumenta 80%

La cantidad de guatemaltecos que fueron deportados desde EE. UU. en el primer semestre de este año es un 80 por ciento más que lo ocurrido en el mismo período del 2017, según cifras de la Dirección General de Migración (DGM).

guatemaltecos

A decir de sectores sociales consultados, el alza va de la mano con la migración irregular de guatemaltecos que intentan llegar a EE. UU. debido a la falta de oportunidades de desarrollo e inseguridad.

Alejandra Mena, portavoz de la DGM, precisó que de enero al 30 de junio de 2018 fueron deportados 25 mil 366 guatemaltecos desde EE. UU., un promedio mensual de cuatro mil 227 personas, mientras que, en el mismo periodo de 2017, que coincide con el inicio de la administración del presidente Donald Trump, fueron 14 mil 103, para un promedio de dos mil 350.

Durante los 12 meses de 2017 fueron expulsados 32 mil 833 compatriotas, dos mil 736 cada mes en promedio.

Aunque los niveles de deportación no han alcanzado las cifras de la administración de Barack Obama, de seguir el ritmo mensual de los primeros seis meses de este año podrían acercarse. En el 2014 hubo 51 mil 157 retornados, cuatro mil 263 al mes.

Dentro de la cifra de retornados se incluyen 241 menores de edad y dos mil 500 mujeres.

Es un reflejo

Para Danilo Rivera, coordinador del Instituto Centroamericano de Estudios Sociales y Desarrollo (Incedes), “la deportación es el reflejo de un aumento de la migración” porque la mayoría de expulsados son capturados en la frontera de Estados Unidos con México.

Al hablar de las causas que alimentan esa migración irregular, Rivera indica que Guatemala sigue siendo un país donde falta empleo y cada año 200 mil jóvenes se suman al grupo de personas económicamente activas.

“La falta de políticas de generación de empleo, de educación, de nutrición de todos esos problemas estructurales son la causa” de la migración irregular, apuntó Rivera.

No obstante, el analista señaló que otra de las causas del aumento de la migración es que las redes de tráfico de personas “sigue promoviendo la migración irregular a Estados Unidos porque es su negocio”, con el objetivo de ganar dinero o arrebatar propiedades a las familias.

Hay redadas

El sacerdote Juan Luis Carbajal, secretario ejecutivo de la Pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal, coincide en que las condiciones de país propician la migración irregular; sin embargo, agrega que al incremento de las cifras de deportaciones se suman las duras políticas migratorias que impulsa el gobierno de Donald Trump.

“Algunos de los obispos de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos y grupos civiles confirman que hay redadas en centros o lugares estratégicos donde se sabe que hay personas de forma irregular”, afirmó Carbajal.

Agregó que los obispos de aquel país aseguran que los indocumentados viven en medio de un clima de zozobra por temor a ser detenidos, a veces por faltas administrativas, y luego ser deportados.

La política antimigración de Trump, según Carbajal, alimenta el racismo y la intolerancia en las comunidades, puesto que ahora los mismos residentes denuncian cuando sospechan que un hispano está de manera irregular en EE. UU.

“Los obispos dicen que la gente tiene temor a salir, ahora los hispanos ya no salen a las calles ni centros comerciales, reina un ambiente de miedo y desconfianza y mucha precaución entre los migrantes”, añadió Carbajal, quien la semana pasada se reunió con obispos estadounidenses.

Hay miedo

Lo expuesto por los obispos lo confirma Diety Madrid, una líder migrante de la Asociación Guatemaltecos Unidos de Oklahoma, quien expone que los migrantes viven con “miedo” a ser detenidos, sobre todo en estados como Arizona, Georgia, Texas y Ohio en donde las leyes se ejercen con mayor rigurosidad.

Según Madrid, ahora buscan a los migrantes que han tenido problemas con la ley incluso desde hace 20 años, para expulsarlos y a veces “hasta detienen a personas que en ese momento se estaban con el detenido y que no tienen nada que ver”.

Añadió que una persona, al ser detenida por cualquier causa, si se detecta que es indocumentado, Inmigración comienza el proceso para deportarlo, aunque familiares y amigos paguen fianzas por su libertad.

Débora González es una guatemalteca que lleva 22 años de residir en EE. UU., actualmente vive en Connecticut y cuenta de que siempre ha existido temor dentro de la comunidad migrante “pero nunca como ahora”.

“Hasta las personas que tenemos un estatus legal, siempre nos da temor ver a la autoridad cerca de uno o que te está siguiendo”, afirma Débora, quien cuenta que en algunos estados como Nueva York o Virginia se han producido redadas y a mucha gente la van a buscar a sus trabajos, viviendas o simplemente las detienen en las calles.

González trabaja con la Red Nacional de Jornaleros de Estados Unidos, e intenta promover los derechos de los migrantes; no obstante, reconoce que desde que Trump llegó al poder se ha deportado a “mucha gente”.

Fuente: Prensa Libre

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