Los desmanteladores de barcos, un empleo difícil de realizar

Es uno de los empleos más difíciles de realizar sobre todo porque ponen en riesgo su vida durante la ejecución de este.

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Esta es una noticia realizada por National Geographic, donde uno de sus periodistas se traslada al Sur de Asia.

(Peter Gwin) “Se me advirtió que sería difícil entrar a los astilleros de desmantelamiento de Bangladesh. “Solía ser una atracción turística -me dijo un lugareño-, pero ya no permiten extraños. Caminé unos cuantos kilómetros por el camino paralelo a la bahía de Bengala, justo al norte de Chittagong, en donde 80 astilleros de desmantelamiento activos se alinean en un segmento de 12 kilómetros de costa. Cada astillero está rodeado de bardas altas rematadas con alambre de púas. Hay guardias apostados y letreros que prohíben tomar fotografías. Los extranjeros se han vuelto especialmente indeseables en años recientes, después de que una explosión mató a varios trabajadores, lo que provocó que los críticos dijeran que los propietarios anteponían las ganancias a la seguridad. “Pero no pueden bloquear el mar”, agregó el lugareño.

Así, una tarde contraté a un pescador para que me llevara en un viaje acuático por los astilleros. Durante la marea alta, el mar cubría las filas de barcos petroleros y cargueros, algunos estaban intactos, como si acabaran de llegar. Otros habían sido reducidos a sus esqueletos: la piel de acero retirada para dejar al descubierto sus compartimentos de carga negros y cavernosos.

La vida útil de este tipo de barcos es de entre 25 y 30 años, así que deben haber sido botados en los ochenta, pero el costo creciente de las aseguradoras y el mantenimiento de los navíos que envejecen los volvieron poco rentables para su operación. Actualmente, su valor reside en sus cuerpos de acero.

Casi todas las cuadrillas de desmantelamiento habían terminado el trabajo del día y el aire se sentía pesado por el olor de la salmuera y el diésel. Mientras rodeábamos uno de los cascos escuchamos risas que venían de un grupo de niños desnudos que habían nadado hasta un pedazo de chatarra a medio hundir y lo usaban como trampolín para clavados. Apenas más allá de la línea de barcos, los pescadores lanzaban sus redes sobre bancos de peces de la familia Adrianichthyidae, una exquisitez local.

De repente, una lluvia de chispas cayó desde la popa a varios pisos de altura sobre nosostros. Una cabeza se asomó por un lado agitando los brazos vigorosamente: “¡Quítense! Estamos cortando una sección -nos gritó un hombre- ¿Quieren morir?”.

Se supone que los barcos que cruzan los océanos no deberían despedazarse. Están diseñados para soportar fuerzas extremas en algunos de los ambientes más difíciles del planeta y a menudo se construyen con materiales tóxicos como asbesto o plomo. Cuando los barcos se desechan en el mundo desarrollado, el proceso está regulado de la manera más estricta y es más costoso, así que la gran mayoría del desmantelamiento de barcos se hace en Bangladesh, India y Pakistán, donde la mano de obra es barata y la vigilancia mínima.

Las reformas a la industria han llegado lentamente, pero son cada vez más. Hoy día, India exige más protección para los trabajadores y el ambiente, pero en Bangladesh, donde se desmantelaron 194 barcos en 2013, la industria sigue siendo muy turbia y peligrosa.

También sigue siendo muy lucrativa. Activistas en Chittagong me dijeron que, en tres o cuatro meses, un barco promedio en los astilleros de Bangladesh produce casi un millón de dólares de ganancia a partir de una inversión de cinco millones, comparada con los menos de 200,000 de ganancia en Pakistán. Llamé a Jafar Alam, ex presidente de la Asociación de Desmanteladores de Barcos de Bangladesh, quien negó que los márgenes de ganancia fueran tan altos.

Cualesquiera que sean las ganancias reales, se logran al reciclar tenazmente más de 90% de cada barco. El proceso comienza después de que un desmantelador adquiere un barco de un agente que comercia con barcos obsoletos. Luego se contrata un capitán especializado en varar los navíos grandes para que lo entregue al astillero de desmantelamiento.

Una vez que el barco está atorado en el lodo, con sifón se le extraen los líquidos, que incluyen cualquier remanente de diesel, aceite de motor, y químicos contra incendios, los cuales se revenden. Entonces se desmantela la maquinaria y el equipo, que se venden a comerciantes de reciclaje.

Fuente: National Geographic

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