Reformaran la Constitución de Chile para garantizar la igualdad de género

En medio de la nueva ola feminista, el presidente presenta ambiciosas medidas para corregir las disparidades y hace un ‘mea culpa’ por el machismo: “Yo también he cometido errores”.

mujeres chile

Las demandas por la igualdad entre hombres y mujeres han llenado la agenda chilena. La nueva ola feminista, que se suma a la lucha por la igualdad en distintas partes del mundo, tiene movilizadas a las estudiantes de una treintena de universidades del país.

Las universitarias y las jóvenes son la punta de lanza de un movimiento transversal que comienza a empujar cambios en el funcionamiento del Estado, las universidades, los medios de comunicación y una larga lista de instituciones, como el propio Gobierno.

Este miércoles, a una semana de la movilización feminista protagonizada por miles de mujeres –25.000 de acuerdo a la información oficial y 150.000 solo en Santiago, según las organizadoras–, el Gobierno de derecha de Sebastián Piñera ha presentado una ambiciosa lista de medidas para corregir las disparidades de género que incluyen el cambio a la Constitución.

“Hoy ha llegado el tiempo de asumir nuestra historia y nuestra realidad, con sus luces y sombras, para poder marcar un antes y un después en la forma en que tratamos a nuestras mujeres”, señaló el mandatario en una ceremonia en La Moneda, arropado de mujeres de distintos signos políticos, como la presidente de la Cámara de Diputados, Maya Fernández, nieta del presidente Salvador Allende. “Todos hemos cometido errores en nuestras familias, en nuestros trabajos, en nuestro diario vivir y en nuestra sociedad. Esos errores han afectado a nuestras parejas, a nuestras hijas, a nuestras madres, a nuestras colegas y a nuestras compañeras, y con estos errores no hemos sido justos con las mujeres de nuestro país. Yo también he cometido errores y haré todos los esfuerzos para corregir estas conductas”, indicó Piñera, en un mea culpa por el machismo.

El presidente anunció que su Gobierno impulsará una reforma a la Constitución chilena para establecer como deber del Estado que se promueva y garantice la plena igualdad de derechos, deberes y dignidad entre el hombre y la mujer y para evitar toda forma de abuso o discriminación de género. En los próximos días, el Ejecutivo pedirá al Parlamento que legisle con máxima urgencia dos proyectos de ley presentados en el primer Gobierno de Piñera (2010-2014) para sancionar la violencia en el noviazgo y el que establece la plena igualdad de derechos entre hombres y mujeres para administrar el patrimonio de la sociedad conyugal y sus bienes propios, algo que todavía juega a favor de los maridos de acuerdo a la legislación actual.

En un intento de recoger la demanda por una educación no sexista, una de las banderas levantadas por las universitarias, Piñera señaló que el Ministerio de Educación elaborará un plan de asistencia técnica y acompañamiento en centros escolares, secundarios y de educación superior “para promover y asegurar la inclusión en sus reglamentos de los más altos estándares en materia de convivencia, protocolos de prevención de abusos, acosos, discriminaciones y malos tratos y fije procedimientos eficaces de denuncia, investigación y sanción de estas conductas”.

“Los cambios legislativos, como el cambio en la Constitución son simbólicos y necesarios, pero no suficientes

Entre una veintena de medidas que se traducirían en unas 10 nuevas leyes, Piñera anunció algunas especialmente anheladas por las mujeres: una reforma al sistema de salud privada para terminar con “las diferencias injustificadas de precios de planes de salud, que perjudican a las mujeres, y muy especialmente, en edad fértil”, como reiteró la noche de este miércoles en una cadena nacional.

Sin mayoría en el Parlamento y en la línea de buscar grandes consensos con la oposición para poder gobernar, Piñera incluyó en su propuesta de género algunas de iniciativas presentadas en el anterior período de Michelle Bachelet (2014-2018), como el proyecto de ley sobre el derecho de la mujer a vivir una vida libre de violencia. Buscará, a su vez, que sea en el propio Estado en donde se comience a ejercer la igualdad de género, con “exigentes disposiciones en materia de prevención, denuncia, investigación y sanción de todo tipo de abusos, acosos sexuales o laborales, discriminaciones y maltratos”.

“Hacen bien las mujeres en luchar por una causa justa”, señaló Piñera, que comenzó su Gobierno el pasado 11 de marzo. El mandatario tiene un 55% de popularidad, aunque se ha enfrentado a complicaciones internas por las actuaciones de algunos de sus ministros. El de Educación, por ejemplo, en medio de las marchas feministas habló de “pequeñas humillaciones o discriminaciones” contra la mujer, lo que causó polémica y obligó a la ministra de la Mujer, Isabel Plá, a tomar distancia de su compañero de Gabinete. A diferencia de lo que ocurrió con el movimiento estudiantil en su primer período (2010-2014), en esta ocasión Piñera intenta comprender a tiempo una demanda ciudadana transversal, cuya fuerza parece superar incluso las movilizaciones por la educación y las demandas por pensiones dignas, que han explotado en los últimos siete años.

En un país como Chile, con una brecha salarial del 31,7% en contra de las mujeres, La Moneda buscará promover una mayor participación de la mujer en cargos de alta responsabilidad –tanto en el sector público como en el privado y el mundo académico– “y fomentar una mayor participación de mujeres en carreras científicas y tecnológicas y en programas de postgrado, lo que sin duda se traducirá en mejores remuneraciones, y contribuirá a reducir las brechas salariales”.

 

Aunque las propuestas de Piñera han sido bien valoradas por distintos grupos políticos, las estudiantes feministas anunciaron una nueva manifestación para el próximo 6 de junio. “Los cambios legislativos, como el cambio en la Constitución que propone el presidente, son simbólicos y necesarios, pero no suficientes. El movimiento se va a seguir radicalizando y hoy día no vamos a bajar la mano”, indicó esta tarde Amanda Mitrovic, de la Coordinadora Feminista Universitaria.

Fuente: Periódico Global

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