Secultura celebra el quince aniversario del Parque Arqueológico Casa Blanca

Como parte de las actividades, se inauguró una exposición fotográfica y se realizó la ponencia “Aprender haciendo”.

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La Dirección Nacional de Patrimonio Cultural y Natural a través del Departamento de Arqueología y el Museo Nacional de Antropología Dr. David J. Guzmán (MUNA) celebró, este 22 de agosto, el décimo quinto aniversario del Parque Arqueológico Casa Blanca.

El evento fue presidido por la secretaria de Cultura, Silvia Elena Regalado; el embajador de Japón en El Salvador, Kazuyoshi Higuchi; la asesora para la Formulación de Proyectos de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), Kumiko Fujita; la directora nacional de Patrimonio Cultural y Natural, Irma Flores; el director del MUNA, José Heriberto Erquicia; y el jefe del Departamento de Arqueología, Hugo Díaz.

“Casa Blanca cuenta con seis estructuras piramidales de origen maya. Posee además un museo en el que se exhiben piezas arqueológicas y una escuela-taller de añil, enfocada en la reactivación de la extracción y aplicación del tinte como parte de la tradición salvadoreña”, dijo la directora nacional de Patrimonio.

“Me siento muy complacido de iniciar la misión diplomática desde este sitio tan importante para la cultura de este país”, dijo el recién llegado embajador japonés, quien recordó los lazos de amistad entre ambas naciones y los aportes de Japón para la construcción del museo y del taller de añil, así como de investigadores y arqueólogos que ayudaron restaurar el sitio.

Como parte de las actividades, se inauguró una exposición fotográfica y se realizó la ponencia “Aprender haciendo: La experiencia de la escuela de campo en Chalchuapa, El Salvador”, a cargo del arqueólogo José Heriberto Erquicia, quién siendo estudiante fue parte del grupo que, en 1995, inició las investigaciones en Casa Blanca bajo la dirección del arqueólogo Kuniaki Ohi, profesor de la Universidad de Estudios Extranjeros de Kyoto, Japón.

Casa Blanca presenta evidencia de ocupación continua, aunque fue durante el periodo Preclásico tardío (400 a.C.- 420 d. C.) cuando tuvo su momento de mayor esplendor, y se convirtió en un verdadero señorío maya.

“Al final del periodo Preclásico tardío, ocurrió una disminución de la población y el abandono de las estructuras en la zona arqueológica Chalchuapa, debido a la erupción del volcán Ilopango, aunque dicha zona no fue deshabitada completamente”, dice en un estudio el arqueólogo Masakage Murano.

Existe evidencia que indica que pocos años más tarde se dio una reocupación aunque en menor escala del sitio, durante los periodos Clásico y Posclásico (420 d. C. – 1524 d. C).

Durante el Clásico (420-900 d. C.), se tiene la influencia de la cultura Teotihuacana, una civilización que surge en el noreste del valle de lo que actualmente es la República mexicana, lo cual es evidenciado por el registro de material cerámico con formas y decoraciones típicas de dicha cultura.

Para el Posclásico (900-1524 d. C.), aunque en mucha menor escala, también se tiene alguna actividad en Casa Blanca, relacionada principalmente con entierros acompañados de ofrendas, encontrándose fragmentos de elementos culturales propios de esa época, tales como cerámica plomiza, característica de la influencia que en esa época se estaba viviendo de grupos nahua-pipiles que emigraron desde el centro de México hacia el sur de Mesoamérica.

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